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LA LITERATURA ES UNA FORMA SUPERIOR DE LA BELLEZA

31

ago 2014

Autocontrol emocional: VIVIR EN EL EJE

Enviado por Tánger Sand / en Psicología y Psicoanálisis / Comentarios

 

   Pensaba el otro día que, con lo que cuesta sostener el eje,  más le vale a uno sacar buen provecho de él. Y es por ello que en este chamuyo quisiera compartir con ustedes lo que significa vivir en el eje en todas las áreas de nuestra vida y no sólo en el tango. (Intento sacar el máximo provecho del asunto, ya les digo).

   Vivir en el eje significa alcanzar la madurez emocional necesaria para mantener un equilibrio psicológico. Intervenciones centradas en el Autocontrol EmocionalHabilidades Sociales, Inteligencia Emocional, Autoestima, etc., llevan a un mejor conocimiento de sí mismo y a una mejora de las relaciones interpersonales. Desde el punto de vista de la psicología, vive en el eje aquel individuo que logra un adecuado funcionamiento en todas las áreas de su vida (personal, familiar, laboral, social, sexual…).  Se entraría en el terreno de lo clínico cuando un problema está afectando sobremanera a la persona y ésta ve interferida considerablemente una de dichas áreas, tal vez todas. Ante un cuadro de Depresión Clínica, por ejemplo, la sintomatología suele afectar normalmente a nivel general viéndose  deterioradas las relaciones sociales,  de pareja, el funcionamiento sexual, laboral, etc.

   ¿Quién vive en el eje desde el punto de vista de la psicología? Vive en el eje el adulto que se desenvuelve desde un Principio de Realidad freudiano y es capaz de tomar las riendas de su vida actuando de manera flexible ante las exigencias y  problemas de la vida diaria. El individuo que sin perder la riqueza de su horizonte subjetivo, es al mismo tiempo capaz de actuar de manera objetiva y racional según experiencias vitales previas. El que controla las riendas de sus estados pasionales y vuelve a su eje emocional alcanzando un funcionamiento diario normalizado en todas las áreas de su vida. Aquél que se acepta sin reservas, no se siente fracasado y está contento consigo mismo; al mismo tiempo se siente seguro de sí, querido y respetado por los demás. Tiene un vasto conocimiento de su personalidad y es consciente de su fortaleza interior, de sus habilidades, capacidades, cualidades… así como de sus debilidades, de las cuales no se siente culpable, pero ante las cuales se hace responsable. Se entrega de manera auténtica y amorosa a los seres queridos pero sin establecer lazos de dependencia emocional. Es asertivo a la hora de expresar sus sentimientos tanto positivos como negativos. Suele ser tranquilo, y a la vez se muestra activamente involucrado en las actividades que le llevarán a conseguir sus metas y objetivos, siempre desde expectativas realistas y alcanzables, acordes con su Ideal del Yo, y congruentes con su ser. Esta búsqueda no está centrada en sí,  sino que también involucra y favorece a los demás. Éste es el estado en el que la libido, en lugar de ser dirigida a sí mismo como ocurre en el Narcisismo, es encauzada hacia la productividad favorable al entorno (lo que lo posicionaría en el principio de Solidaridad de Adler). A veces estará triste, frustrado o enfadado; habrá situaciones en las que sienta miedo, soledad, ansiedad e incluso depresión, pero, desde una actitud creativa y responsable con la realidad, tomará las medidas adecuadas y pondrá en práctica las soluciones pertinentes para salir de tales circunstancias sin dejarse abatir ni quedarse emocionalmente anclado en un cuadro clínico.

   Si bien, es preciso señalar que es muy difícil que un sujeto alcance el equilibrio anteriormente descrito, de hecho puede decirse que sería un Ideal  a alcanzar.

   En el universo del Arte, el equilibrio psicológico es muy importante para la creatividad, es decir, la salvaguardia del eje es capital en lo artístico. Si bien, en muchas ocasiones, es la pérdida de ese eje el comienzo del arte, pues precisamente éste toma a la Angustia como compañera de baile. De este modo, en todas las facetas del mundo creativo encontramos infinidad de artistas que no han alcanzado en sus vidas un equilibrio psicológico. Seres que han tenido una visión particular de la realidad desbordándonos de belleza gracias a su dolorida, singular y personalísima mirada.

“¿Quién sois vos? -preguntó el guardián de la noche.
De la pureza cristalina provengo –fue mi respuesta.
Y por insaciable que sea mi sed, Perséfone,
obedecer tu decreto me lleva a volar y a girar, y a girar por siempre más.

Desdeño el pálido ciprés.
No busco la sombra de sus hojas,
pero apresuro el paso hacia el río Mnemósine,
donde bebo hasta la dulce saciedad.
Y allí, hundiendo mis manos
en los surcos y dibujos
de la revoltosa corriente,
vuelvo a ver,
como en el sueño de bañistas que se ahogan,
todas las visiones extrañas que he visto,
y cosas aún más  extrañas que ningún hombre ha visto jamás”.

   Delirios perfectamente armonizados… Ejes desbordados de sí mismos en la búsqueda incesante  e insaciable de la belleza.

Tánger Sand
www.elamorenlapalabra.com

   Nota: Este artículo pertenece al ensayo titulado “EL TANGO QUE NOS PARIÓ”.

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